Educación para la salud
“Prevenir es mejor que lamentar”. Anteriormente, la denominada educación sanitaria se regía por esa frase tan antigua como popular. El estado de no-enfermedad era considerado como el concepto de salud y, en los colegios, la educación se orientaba principalmente a la prevención. Este enfoque es considerado por algunos autores como negativo o pesimista, en contraposición a la nueva orientación de la educación sanitaria, la llamada educación para la salud.
La moderna educación para la salud propone como concepto de salud el bienestar físico, mental y social. Las medidas preventivas son tan sólo una de las tantas relacionadas al bienestar físico, lo que deja atrás a la educación sanitaria en lo relacionado a metodología e información teórica. El fin principal de este tipo de educación es promover un estilo de vida sano mediante dos perspectivas: la preventiva y la de promoción de la salud. La primera abarca lo que fue la educación sanitaria, la segunda, se centra en la información proporcionada por los agentes educativos.
Los docentes, son los encargados de difundir estas nociones en el ámbito de la educación reglada, mediante una metodología de aprendizaje activa que involucre la motivación y, se oriente hacia el cambio de comportamiento y actitudes de los alumnos. Por eso se recomienda que los profesores asistan a cursos de “Formación en educación para la salud”, ya que en estos se ofrece la teoría y las herramientas necesarias para la enseñanza.
Es recomendable que en la educación primaria, los docentes, continúen con las usuales lecciones y revisiones de aseo, pero han de agregarles información básica sobre una buena alimentación y prevención sobre enfermedades, principalmente, darles a conocer información sobre el cáncer y otras enfermedades. En educación secundaria, se debe incentivar a los alumnos a realizar prácticas deportivas y, aconsejarles sobre cómo evitar el consumo del tabaco y bebidas alcohólicas. También proporcionarles información sobre las enfermedades de transmisión sexual y sobre cómo evitarlas. En ambos casos, educación primaria y secundaria, se ha de presentar a la armonía en comunidad como el ideal de la sociedad. Los valores como el respeto y la solidaridad no se logran sólo con papel impreso y una clase de dos horas, hay que ponerlos en práctica. Visitar asilos de ancianos u hospitales es una buena forma de promoverlos.
La educación para la salud no está dirigida únicamente a niños y jóvenes en edad escolar, sino también, a la población en general. A este ámbito se le denomina educación social o, educación no reglada. Los medios de comunicación se convierten en los principales agentes educativos. La publicidad como carteles en las vías públicas o las campañas sociales de prevención son formas de educar a ese segmento de la población en desventaja económica, o también a aquellos ciudadanos comunes que están muy ocupados con el trabajo (recuerden que el estrés laboral también es considerado una enfermedad).
La educación para la salud es una herramienta muy eficiente para lograr el crecimiento y madurez social, lo que conlleva a una convivencia en armonía. Una población saludable, en todos los aspectos, hace un país mejor y, con una mejor calidad de vida.



