GERENTE, ADMINISTRADOR O ENCARGADO, ALGÚN TÍTULO DEBO DE TENER
El tema de los referidos en un currículo es de vital importancia. En efecto, debemos pensar muy bien lo que irá bajo el título de “Referencias” en nuestra hoja de vida cuando pretendamos postular a algún trabajo. Para algunos esta tarea es sencilla y cuentan con un buen grupo de amigos conocidos y, lo más importante, ubicados en buenos puestos de trabajo. En este caso, los postulantes pueden respirar tranquilos pues saben que a la hora en que llamen a estos referidos, siempre recibirán el mejor feedback posible en cuanto a la educación que han recibido y su desempeño en anteriores puestos de trabajo. Pero si nos ponemos en el caso opuesto, veremos que una serie de dudas nos asaltan y junto con ellas llegan las inseguridades. Como resultado, tenemos que si no nos han llamado de un trabajo al que postulamos, no sabemos si echarle la culpa a nuestros referidos o a una mala entrevista que dimos o si no nos vestimos adecuadamente ese día, si hicimos un gesto o un comentario de más. En fin, son demasiadas variables que pueden terminar por quitarnos el sueño y hacernos caer en un abismo de inseguridad del cual no estamos seguros si podremos salir después. Sin ir muy lejos, esta misma mañana, mi amigo Enrique se comunicó conmigo para pedirme consejo acerca de cómo confeccionar su currículum pues sabía que yo tenía algunos estudios en este menester.
Cuando descolgué el teléfono, reconocí la voz de Enrique enseguida y me dijo que me llamaba porque necesitaba ayuda en cuanto a la confección de su hoja de vida. El asunto era que el hombre no tenía muchas amistades confiables y no sabía a quien consignar en su hoja de vida. En cuanto a mí no había problema, pero necesitaba un par de nombres más. Lo mejor es la sinceridad y bastará con las referencias de tus anteriores trabajos –le dije-. Esto, lejos de tranquilizarlo, lo alteró más pues en uno de sus principales trabajos, sino el principal, la persona encargada de dar las referencias no era de su entera confianza. Sucedió que Enrique se había desempeñado como el encargado de la biblioteca de una conocida universidad española y la persona que venía ser su jefa no era muy solícita que digamos. En efecto, la tal Ana María era una persona que arrastraba muchos complejos e inseguridades, seguramente fomentadas y nutridas durante sus primeros años de educación. Bueno, pero no estábamos aquí para criticar a una señorita que ni conocíamos en persona sino para encontrar solución al asunto. En tal sentido, le aconsejé a Enrique que se comunicará personalmente con su ex jefa y le planteará todas estas cuestiones de la mejor manera y con el mejor tacto. Incluso cabía la posibilidad de que se entrevistara con ella para coordinar lo referente al puesto que debía consignar en su currículum.
Mi punto de vista es que, en su currículum, Enrique debía consignarse a si mismo como Gerente o Administrador de biblioteca, toda vez que su puesto era de carácter autónomo y podía hacer y deshacer a su antojo en la biblioteca de dicha universidad. El problema radicaba en que para la tal Ana María, Enrique siempre fue “encargado” de la biblioteca pues decirle administrador o, peor aun, gerente, significaba que el subiera a su nivel o que ella cayera al nivel de Enrique. Me inclinaría más por lo segundo pues era un claro ejemplo de complejo de inferioridad. En fin, en estos momentos, Enrique debe estar conversando con su ex jefa a ver si le puede conceder de llamarlo Administrador o Gerente aunque sea por unos breves segundos.



